domingo, 8 de agosto de 2010

CRONICAS DEL LIBRO DIALOGO DE ESPEJOS DE MARTHA CROSBY Y NORMA FELIZ


Una cálida bienvenida ofreció nuestro público a la presentación de dos poetas internacionales hermanadas por el arte literario el día 19 de julio del presente año en el Club Social Miraflores desarrollándose de esta manera uno de los principales postulados de la Sociedad Peruana de Poetas que es el dar testimonio de la unión de los pueblos de diferentes partes del mundo a través de la poesía . En esta oportunidad las escritoras y poetas Norma Feliz de República Dominicana y Martha Crosby Crosby de Perú estuvieron acompañadas en la Mesa de Honor por el prestigioso crítico literario, ensayista, escritor y docente universitario Manuel Pantigoso y el igualmente destacado diplomático consejero cultural de Republica Dominicana y eximio critico literario Hector Amarante. Fueron recibidos por la Directora General de Cultura de la Sociedad Peruana de Poetas Maria Elena Urrunaga Montoya aperturando la presentación del libro Dialogo de Espejos de ambas autoras, Norma Feliz y Martha Crosby quienes rindieron verdadero culto a las letras en un emotivo discurso y vibrante lectura de sus poemarios: Cipango de Norma Feliz y Plumas de Piedra de Martha Crosby que reunidos en el Libro Dialogo de Espejos se convirtieron en un solo himno a la Literatura Universal.

El Maestro de Ceremonias reconocido actor y locutor nacional y la voz e interprete de los poemas de Cesar Vallejo Dante Casanova renovó su talento en la animación de la connontada celebración del nacimiento de una nueva Obra literaria.

Posteriormente Norma Feliz obsequiò a la biblioteca del Club Social Miraflores libros de poetas y escritores de New York y de Repùblica Dominicana.

Asimismo la escritora Dominicana hizo entrega al día siguiente de más libros de sus hermanos poetas a la Biblioteca Nacional del Perú y a la Sociedad Peruana de Poetas.

Luego un viaje inmediato esperaba a Diálogo de Espejos donde las autoras tuvieron la oportunidad de ser invitadas a Venezuela en el marco del I Aniversario de Plaza XXI Asociación de Arte Internacional, Capìtulo de Venezuela, con sede en Valencia liderada por la Poeta y escritora Omira Bellizzio Poyer , quien logró reunir en una amena tertulia literaria a reconocidos poetas de la Universidad de Carabobo como Adhelì Ramos, Luis Alberto Angulo entre otros destacados poetas y escritores Venezolanos..

Acto seguido las invitadas hicieron entrega de libros de sus respectivos paìses .

Igualmente en Caracas Norma Feliz y Martha Crosby hicieron el donativo de libros en la Universidad Central de Venezuela y en el Banco de Libros de esta Ciudad.




Apertura del evento por la directora general de Cultura
Maria Elena Urrunaga



Maria Elena Urrunaga, Hector Amarante, Martha Crosby,
Norma Feliz, Manuel Pantigoso


En la presentaciòn con la lectura de Maria Elena Urrunaga



Manuel Pantigoso en la brillante disertaciòn




Con poetas amigos Norma Feliz y Martha Crosby



Con Norma Feliz, Hector Amarante, German Sùnico, Martha Crosby
Maria Elena Urrunga, y Henry Vergaray



Hector Amarante, Norma Feliz, y Carlos Zùñiga


Manuel Pantigoso, Martha Crosby, Norma Feliz, Maria Elena
Urrunaga, Carlos Zùñiga.




Norma Feliz en la palabra


Concurrido pùblico



Norma Feliz haciendo entrega de libros dominicanos a la
biblioteca del Club Social Miraflores


En la Biblioteca Nacional del Perù haciendo entrega de
libros dominicanos


En Plaza XXI Valencia


Entrega de libros a la Coordinadora de Plaza XXI Omira
Bellizzio




Poetas venezolanas con Omira Bellizzio y Martha Crosby



Entrega de libros dominicanos y peruanos en el Banco del Libro
Caracas- Venezuela



para hacer entrega de libros en la Unversidad Central de Venezuela


Ahora a dejar libros en la Universidad



Norma Felìz y Martha Crosby en la Universidad Central de Venezuela





Sobre Dìàlogo de Espejos de Martha Crosby Crosby y Norma Feliz Peralta

El Hablar de los Espejos

Por Héctor Amarante*

En el libro Diálogo de Espejos de la doctora Martha Crosby Crosby y Norma Feliz Peralta se dan los caracteres de los poetas con estilos propios.

Sus materiales poéticos están revestidos de una ornamentalidad fundamentada en el contenido, quizás de lirismo atenuado, para precisar el sentido de lo que se quiere trasmitir: efectos de un decir que si bien precisa de sonoridades, de sentimientos, lo que no falta en estos poemas, no deja de lado el mensaje como primordial sustancia de la poesía contenida en este libro común, común porque está escrito en comunidad.

Entre los misterios constitutivos de la poesía de Martha y de Norma (toda obra poética contiene sus niveles de misterios,) hay una suerte de oculto decir lo que se quiere decir, lo que de una forma u otra invita al lector a participar del proceso creativo de los poemas. Y vaya paradoja: todo eso para llevar a una expresión, a un mensaje. Quien conozca los Poemas Humanos de César Vallejo tendría que estar consciente del misterio de la poesía.

En Martha, en Norma, en su poesía, se pintan unos paisajes, tanto físicos, fruto de sus viajes, de sus experiencias personales, como paisajes espirituales, desdibujados ambos en una expresión clara, directa a veces, pero con el refinamiento que da el arte de la palabra llevada a su grado de desdoblamiento para convertirse en poesía.

En el contraste de estos dos tipos de paisajes que nos das las poetas en su libro quedan expuestos el juego eterno entre lo bueno y lo malo, entre lo místico y profano, entre lo razonable y lo absurdo.

Si precisamos en los contenidos de unos poemas como los titulados “Azul” y “Codicia” en el libro de Martha, apreciaremos lo que acabo de decir sobre estos contrastes:

Azul

Pasión de transparencia humana / en yates de adormiladas figuras / Apareanse libres cada mañana / perfil de aromáticas mixturas / Benditos vientos de tardías caminatas / caprice de Diex / el vino delata / el malecón de mi retina / dibujó el espejo de abedul / suspendiendo la partida / plasmada de Cote d’Azur

Al leer el poema titulado “Codicia”, podemos apreciar la contraparte de un paisaje anterior, diseñado con el tinte de las andanzas, mientras que en este se aprecia la interioridad ,ante un sentimiento,propia de la condición humana.

La Codicia

Ella sedujo al hombre/ esculpiéndole en mortífero lobezno / Parió el tiempo la distancia / se alimentó de Sol y Luna / sedientos de venganza /Quebró árboles y plumas / Envenenó el cielo y las estrellas / Mordió el polvo entre sus piernas / Nubló la huella del cordero / Partió en dos piezas / la noche seca y enferma/ esparciendo la nada en el terreno / Ella sedujo al hombre / con sus sensuales caricias/y el necio absorto en su agonía / inhaló el último puñal de La Codicia.

Quedan evidenciadas dos actitudes poéticas contrapuestas, en la primera la artista explaya un sentimiento fruto de exterioridades, de realidad vivida, en el segundo, muestra una afiladas garras de poeta para exponer unos sentimientos universales, esos del amor, de la angustia, de la ansiedad, del erotismo, del odio, de la codicia, de la tristeza, del dolor, en fin, de todo cuanto siente el ser humano en su cotidianidad, ante sí y ante los demás.

Si fuéramos a decir que Martha Crosby Crosby es una excelente poeta nos remitiríamos a un poema como el titulado “Premio”, para mí un poema singular del libro “Diálogo de espejos”.

El premio, en este caso, no es sino la propia vida otorgada por el Dador eterno, por ese Ser místico al que todos los creyentes tenemos como referente. En este trabajo la poeta nos dice:

Historias de deshechos reptan en el premio / y me alejan de pérfidos actos no habidos en mis manos / que desmerecen la sintonía / de ufanes y halagos quinceañeros

/ Siento el aullido del tiempo / obligándome a ignorar fatuos reconocimientos / que deliran ovacionando / mi nada y mi egoísmo solidario./Retorno a la palabra pensante / deletreando mi nombre escondido entre los árboles / para olvidarme de mis carceleros amos / incrustados en las dobles cadenas genéticas / Pienso en ti y no me llega tu luz / en las cuatro paredes de átomos / y recintos prohibidos / del marfil ígneo embadurnado de sol. / Me yergo al ver que ya se fueron todos / para quedarme en la negra ventana otra vez, / reposando la vergüenza / de no ver más allá de mi pecado / y del temblor en la sudada camisa / que recibe mi cuerpo / mutilado de esperanza.

Lo místico, tanto en Martha como en Norma, cobra fuerza en los propios contornos de la fisiología humana, en la mente, en el recuerdo. Es como un retorno a los orígenes, volviendo en la sabiduría adquirida por las experiencias de las poetas que se sienten objeto de lo divino pero a la vez, llena de una soledad corporizada en ese no saber lo que somos, en ese no saber de donde venimos ni adonde vamos, tratando, sin embargo, de decirnos las poetas que la esperanza a todo desazón se encuentra, precisamente, en la esperanza, pero sobre todo en la expresión poética.

Este poema de Martha precitado mantiene un hondo lirismo místico, trascendente en la palabra, quizás por ello ella nos expresa este verso:

Retorno a la palabra pensante / deletreando mi nombre escondido entre los árboles / para olvidarme de mis carceleros amos.

Toda buena poesía siempre es profunda para serlo.

En la poética de Norma Feliz Peralta hay un sentido de lo oculto; En el poema titulado “Fracciones” hay una resonancia vallejiana a partir de una aspiración del regreso, del eterno retorno que casi todos sentimos El poema titulado “Fracciones” dice así.

Constanza

Donde vive la dicha del camino perdido / Ahí…/ En ese orden llegó su mirada / teñida de engaños / Todos… un día soñamos con ese viaje / que nos hace feliz / aunque vayamos en busca de ausencias / Deliramos con llegar / luego alejarnos lenta/mente. / Siempre dejando un rastro… /algo… que nos haga regresar / así sea arrastrando una idea / con un delgado hilo piadoso…

En el poema hay unos versos, que se desprenden de una palabra que tiene por nombre una bella ciudad dominicana, Constanza, gentilicio éste que viene a coronar todo el metamensaje del poema. No se trata de querer el crítico ni el lector explicar el poema, porque la poesía no se explica, se vive. Poesía del logos, de la palabra, de los colores y la plasticidad del lenguaje. ¡Cuánto de la poesía de los poemas humanos de Vallejo no hay en este poema! Con la poesía de esta poeta tendremos que participar para gustar de su expresividad.

Si lo oculto en algunos de los poemas de Martha Crosby es una característica para revelarnos su excelencia de artista de la palabra, en un poema de Norma Feliz, como el titulado “Nóminas”, entonces el dominante del contenido poético es un misterio. Todo lector de Vallejo que recuerde lo que hace con algunos números va a encontrar resonancias de su poesía en este poema. Norma está imbuida, profundamente, de un místico contenido en la fe, en la esperanza, de lo oculto, vale decir de un extraño misterio que caracteriza a algunos de sus poemas

El poema “Nóminas” dice así:

19 llenó un diez de letras rotas / y el cero quedó en dos yardas de 91 / destruido en un clítoris suelto / en una ruina estrecha / vengativa / en la bilis de la dama en espera / números inseparables de cuerpos / en bestias que huelen a Victorias / Nóminas encefálicas / hambrientas de Euclides.

Extraño poema, donde lo erótico parte desde un refinamiento entremezclado con la geometría euclidiana. Leyendo el poema, lector se ve tentado a múltiples significados ante unos versos tan profundos, pero a la vez tan poéticos, y tan redomados de un también extraño erotismo.

En Marta Crosby hay poemas de hondo misticismo como es el titulado

SINFONIA

El perfume de los versos / adormita en el fondo del mar / Ideas en abstractas sinfonías / se esparcen / entre nubes de coral/Allí, donde ciego mi espíritu yace / aguardando el alado Unicornio que dibuja / la resurrección de la carne / y la vida perdurable/Amén

En cambio, en Norma Feliz, ese misticismo no va por la rienda del de Sor Juana Inés de la Cruz, sino por otro tanto más enervante y sobrecogedor: uno en el que la naturaleza es protagonista. Por ejemplo en el poema titulado “Colina cerrada” la poeta nos dice:

Aquella colina de pino dulces / pasea con zapatos de charol/ y / una cresta en la cabeza sangra.

Quien no sepa que en el paisaje dominicano se dan estas colinas que a la distancia se ven con colores de entre azul y buenas noches nunca sabrá quizás lo que la poeta quiere decir o podría haber dicho en estos versos que al ver la montaña a mediodía también podrá ver la menstruación de la montaña con el color rojo de las amapolas florecidas

Pero ese mismo misticismo puede redoblarse en el cuerpo físico como centro de vida, de dinamismo, de erotismo, de paisaje cósmico, de heridas provocadas por la cotidianidad, por la amistad, por los sentimientos de todo tipo, fuente de muchos de sus poemas, como es el caso del titulado Evolución genética:

Todo tiempo es eso / memorias perseguidas / que persiguen /Persisten / pasado que nunca llega / fruto egoísta / factor siempre indispuesto / a tomar un café a tu lado / Todavía.

Este poema es de esos casos curiosos en poesía, en que el verso final es el poema, el que da el sentido poético.

En cuanto a un misticismo directo, conciso, en Norma Feliz lo tenemos en este poema breve, titulado “Cena de Gala”:

Esta noche cenaré con el / Señor / la costilla que me falta.

Ante un poema tan singular, tan parecido a los buenos perfumes que dizque vienen en frascos chicos, no hay nada de irreverencia, todo lo contrario, un apareamiento con el Verbo, pero también con la carne, y todo de una forma refinada.

Ante este poema tan breve pero de tan hondo calado no hay otra actitud del lector que persignarse ante la presencia del poder de la poesía y de la poeta.

Pero en cuanto a erotismo en su poesía, un erotismo fino, refinado, de oro, podemos citar algunos versos de un poema titulado Opio:

Un pez morado / nada en mi lomo / trae tristeza / conjugadas encima de verbos que envenenan / Siete cabezas en las piernas / un orgasmo de estación en las venas / traigo un pez morado en la mano/ Una manga de pantalón en el pecho / y un hijo adoptado en el sexo.

Adonde se encierra la poética personal de Martha Crosby en el trabajo titulado

SER POETA

Ser poeta es tejer las entrañas / en las tibias sábanas / del rey de las murallas/

Ser poeta es moverse al compás / de las golpizas querellantes / tramadas en las / / demencias del ayer

Ser poeta replica las costumbres del ancestro viril / y de la a voluptuosa fémina

en los caminos del holocausto/pergeñados de tristes diamantes / y luces apagadas.

Ser poeta es tener nueve meses en las venas / y lienzos paridos / entre cadalsos y batallas traicionadas//..

Ser poeta es apuntarle al dolor / y estrujarlo entre los dientes / hasta escupirlo en polvo salivado /de añicos estrellados.

Ser poeta es morir con el puño en alto / y gritar a pesar de todo…/

Te amo… te amo… te amo….

Igualmente misterioso, (entiéndase poético) es el poema de Norma Feliz Peralta titulado “Elegante Curandero”, uno de los más simbólicos de su libro “Cipango”, el cual dice, entre otros versos:

Vomité tres ojos / uno mío / dos ajenos / Vomité tres hombres / un dedo boca arriba / en el pañuelo de una vieja / Vomité un grito reciclado / en la montaña de la virgen inquieta / Un elegante curandero / vomitó un sapo / un tranvía / un esqueleto / palabras descompuestas /

Acaso no nos deja Norma Feliz Peralta una versión de su poética personal en estos versos tan raros, pero tan caprichosamente poéticos? ¿Qué es la poesía sino palabras descompuestas?

En estas dos artistas de la palabras tenemos no sólo poetas de un decir misterioso, de una expresión de la mística, de la fuerza de la naturaleza, del poder de la maternidad y la paternidad, del conjuro del efecto de los social, del hastío y de la esperanza, sino de una sensibilidad extrema como para hacernos sentir parte de sus expresiones poéticas, mientras nos hacen reflexionar sobre su arte contenido en “Plumas de Piedra” y “Cipango”.


* Hector Amarante, poeta, escritor, critico literario, diplomático, consejero cultural de la Embajada de Repùblica Dominicana.



Sobre la Poesia de Martha Crosby Crosby y Norma Feliz Peralta

DIÁLOGO DE ESPEJOS, O EL SER Y EL ESTAR DE LA POESÍA (*)

por: Manuel Pantigoso*

Diálogo de Espejos de Martha Crosby Crosby y Norma Felíz Peralta es la conjunción en contrapunto de dos poéticas maduras, de gran concentración expresiva y formal. Una lectura atenta, dialéctica, puede integrar de manera armoniosa los dos poemarios como si fuesen uno solo. Por supuesto que cada uno de ellos tiene su propio tono y su propia propuesta estética pero ambos se complementan por la recurrencia de algunos elementos simbólicos, especialmente en el tratamiento de la palabra en su relación con el tiempo y el espacio, es decir, del ser y el estar como formas de la realidad sobre los cuales cada autora da una interpretación personal. Nuestro análisis apunta, a desentrañar esa imantación recíproca, complementaria y dialogante que existe entre una poética y otra.

Plumas de piedra de Martha Crosby

Con una mirada introyectiva que sabe ingresar en el trasluz de la condición humana, de sus pasiones, deseos y sueños, Martha Crosby hilvana una palabra profunda y ceñida, empapada de una ética en donde coexiste el fragor del ser cósmico y humano. Así, en esta poeta predomina la energía del tiempo envolviendo al ser, al hombre histórico universal atenazado en su propia madeja existencial pero siempre con la esperanza de encontrar la energía del momento para regresar a la esencia virginal que está en la misma naturaleza:

“Siento el aullido del tiempo

obligándome a ignorar fatuos reconocimientos

que deliran ovacionando

mi nada y mi egoísmo solidario”.

(“El Premio”, p. 16)

“Llenarme toda

impetuosa energía

Acariciar tu frente

en orgía de tiempos

de aroma a vergel

(…)

Regresar a mis inicios

a la señora pureza

a la Madre Virgen

a mi ansiada Naturaleza”.

(“Naturaleza”, p. 23)

Aquí el tiempo posee un carácter íntimo, o como diría Platón es “imagen móvil de la eternidad”. El sentido interno de los versos de Martha Crosby es algo que no tiene realidad eterna sino realidad trascendente. Y en ese nuevo tiempo de la unidad en la subjetividad, el pasado, el presente y el futuro se han de ordenar de otra manera. Siguiendo el curso de la emoción poética -y en general de los hechos psíquicos de la palabra en el tiempo- Martha, que es también brillante psicóloga, escribirá:

“No entiendo el ayer del mañana

ni al futuro atrasado que incinero

sin compasión y con rabia

a mi OSA antes del amanecer”.

(“Oda a mi Osa”, p. 17)

Es cierto que en muchos momentos aparece la estampación del dolor y de la oscuridad: “Sangre de mi alma / gota a gota derramada / En dardos y espinas / por ti crucificada”; “Señores, no miento… / No invento el lugar…/ ¡Aquí había Tierra, / Lo juro!!! / fue hace ya tiempo!; pero de modo general la suya es una poesía de salida a los hondones, en actitud centrífuga hacia el interior, de recomposición de sí misma, de purificación para volver a nacer de otra manera, en el hallazgo. Allí se advierte su espíritu optimista, amable, de impetuosa energía, de abrazo solidario, verificable sobre todo cuando habla de las cosas sencillas de la casa, de los padres, de la navidad, de su mascota, y nos da una versión edificante del Perú y del significado de su propia convicción poética en el amor:

“Ser poeta es apuntarle al dolor

y estrujarlo entre los dientes

hasta escupirlo en polvo salivado

de añicos estrellados…

Ser poeta es morir con el puño en alto

y gritar a pesar de todo…

Te amo… te amo… te amo…

(“Ser poeta”, p. 35)

Su poética, es decir su pensamiento sobre la poesía, estará entonces en esa predominancia de la visión panteísta, auroral, fecundada de explosión y de infinito:

“Fecundando galaxias en explosiva lid

fundiéndote en tropel erecto

Labrándonos en mares de vid

ríos de organzas

traslucidas al viento”.

(“Fecundación”, p. 34)

Lejos de los tonos graves y solemnes, la poeta sabe ponerle alas, color y calor a todo lo inerme y fallido, a lo adormilado y estático de la existencia. Su capacidad de resistencia -o de resiliencia- frente al drama humano, le permitirá macerar una palabra más próxima al pálpito del amor y la naturaleza:

“El amor que yo busco no tiene fronteras

recicla quimeras en el hogar de los universos

compartidos por mi nombre ensombrecido

en la aurora del nativo.

(…)

Rebusca en su creación

entonando melodías

de amor esférico”.

(“El amor”, p. 38)

Ante la visión fragmentada y dolida del mundo en que vivimos, en Plumas de Piedra se superpone un verbo regenerativo y esperanzador no exento de resonancias musicales en donde la palabra poética, y el arte en general, tiene la fuerza de su pesada levedad:

“No secó la brisa el sudor de las montañas

ni lágrimas de remilgos atacaron mi destino

en las noches desiertas, ni pobladas soledades

enrumbaron mis latidos de algún lugar fallido

Atrevidos reflejos conmovidos entre dientes

defendí con Arte guerrero ancestral de oriente

predicados entre voces del pensar en movimientos

de hambre de cosechas en mis bordados de fragmentos”.

(“Fragmentos”, p. 39)

Cipango de Norma Felíz Peralta

En Cipango de la poeta dominicana Norma Feliz Peralta resuena el nombre antiguo del Japón según el viajero Marco Polo. El estar aludirá a ese espacio que recorre desde muy antiguo en donde se refleja la huella del hombre. La poética de la autora basada en la distancia y la memoria subjetivas, tiene mucho que ver con sus encuentros orientales, y con toda una síntesis de sus diversas sangres:

“Regalo mi bandera

está vieja

en su calavera joven

…huele a ajena

Habla jergas verdes

colores adolescentes respiran en su matriz

de cuchillos afilados

esperanza

ves…

regalan mi sangre de

india-blanca

negra-rota

…mulata-discreta

mi estirpe de mujer piedra”

(“Cipango”, p. 54)

Pero su poética se puede advertir mejor en el poema titulado “Adivinanza”:

Lectura

contagiada de memorias

llama con voz de viejo

Ecos eternos indefensos

en la curiosidad

de siete huellas

Húmeda tierra

ronda una

distancia cerca

Cerca… tan cerca

que duele olerla.

(“Adivinanza”, p. 56)

Y también en el texto titulado “Pifia” en donde la palabra se busca en los meandros más antiguos y primitivos para desde allí encontrar los enlaces y las correspondencias:

Traigo un río molido en la boca

Una estrofa en mi antigua especie

entre piernas

que piden

peces

rasgos primitivos

y una sinalefa.

(“Pifia”, p. 76)

En el “estar” de la misma “estrofa” el lenguaje intenta ser musical para extraer esa emoción y ese ritmo de la propia naturaleza que están básicamente en las cosas sencillas. La persistencia del rastro, el camino, la huella, la memoria, es decir el espacio, el paisaje, el “estar” tanto natural como humano, son los elementos más claros de esta poesía que plantea, la “construcción del espacio” interior, íntimo, de la palabra. Este recogimiento de la extensión verbal es producto de la asimilada experiencia vanguardista, especialmente recogida de la síntesis expresiva y sintética de Trilce de César Vallejo y Altazor de Vicente Huidobro.

Esta impronta desgarrada y audaz, por momentos agresiva y discordante, lleva aliteraciones y anáforas de chirriante sonoridad, con “…palabras / encima de la lengua que piensa”:

“Romero rojo

Suma la rima

En el sumo

De la cima de rasgos filántropo”.

(Romero rojo, p. 51)

“Rima la chica

Choca rayas de rotos rollos

Rellena la flota de flacos tímpanos

Y el témpano rueda

Miran por el retro rostro”.

(Socavó la trampa”, p. 58)

Esta impronta obsesiva y alucinada no desaprovecha el humor y la ironía. Su incisiva y creadora palabra poética estará, también, marcada por un peculiar uso gramatical en donde el relacionamiento de las palabras marca otros rumbos semánticos producto de los propios ritmos afectivos y sus atmósferas:

“Pelo a pelo van sus sueños

Crin atada a su pescuezo

de conciencias

canciones”.

(“Romero rojo”, p. 51)

“lo poético movió acciones de cristal

gargantas

guitarras

Frases caen en adornos sin señales

cruzan mortíferas

virtudes”.

(“Albas”, p 69)

La negación de toda realidad y el horror al vacío harán que la poeta llene con “ráfagas de espacios ciegos”, con “totalidad de nácar” cada experiencia que describe. De allí los neologismos, las rupturas gramaticales, la fragmentación de la sintaxis como ejes principales del discurso poético. El expresionismo desgarrado de Norma Felíz se caracteriza, así, por la herida que deja su posesionamiento de la palabra en cada hecho o acto existencial. Su lenguaje estará, por eso, aquejado por el estar aquí, en este momento del ser humano, limitado por sus ataduras y luchando por extender su existencia y la del mundo a partir de sus propios misterios:

“Ocupadas diásporas

torbellinos milagrosos

sorprenden ajustadas defensas

Cajas armadas de memorias herméticas

sufren ataduras”.

(“Hogueras”, p. 96)

Anverso y reverso de un mismo espejo

En el dialogo de las dos poetas emerge un doble reflejo: la poética del Ser en relación con el estar especialmente en la peruana Martha Crosby y la poética del Estar para la afirmación del ser especialmente en la dominicana Norma Felíz. Es decir, hay en el excelente poemario que presentamos una intención de ligarlo todo en la unidad del tiempo (ser) y el espacio (estar) para mostrar la profunda y compleja subjetividad de la palabra poética. En la misma tensión y exaltación de ambas poéticas se hallará también la distensión, el reposo, la hondura y el ensimismamiento que muestra la intimidad del creador. También, esta vuelta a la semilla genésica será en estas dos almas complementarias como un volver al jardín perdido o anhelado para, desde allí, recomponer la existencia de otra manera, en pos de la felicidad, contra la muerte. Por el espesor simbólico y polisémico de la palabra muchos de los poemas -como hemos visto- se constituyen en una poética, es decir, en una forma de darle rostro a la poesía.

Cipango y Plumas de piedra ingresan, así, en el claroscuro de la existencia para intensificar y revelar sus esencias mediante la nueva imagen o huella que se proyecta en el claroscuro del espejo que es la misma poesía, o la misma vida.

*Manuel Pantigoso, Medalla Nacional de Francia, Miembro de la Academia Peruana de la Lengua, Escritor, Docente Universitario, Director de Arte Creativo, investigador y crìtico Literario.


(*) Presentación del poemario Diálogo de espejos, de las poetas Martha Crosby y Norma Felíz, en el Club Central Miraflores el 19 de julio del 2010.